domingo, 21 de febrero de 2010

Paradojas de la vida...

paradojas de la vida, así empieza este relato, no es ni verso ni poesía, es escribir por pasar el rato...es intentar no quemarme por dentro mientras veo, que en momentos tan duros como los que viví, tú te dedicabas a ser feliz y sonreir...dicen que una imagen vale más que 1000 palabras,y eso demuestra mucho de ti y de tu persona, de tu amor y de tus palabras, del falso sentimiento que vendes y de lo que tanto enmascaras.

es increible ver como mientras yo me hundía de dolor, mientras no soportaba cada segundo que pasaba y necesitaba un abrazo tuyo pues pensaba que antes eso me calmaba, tú el único dolor que tenías era el de reirte hasta cansarte, el de alzar tu copa y brindar por cada mentira y cada falsa promesa...

los sueños pueden romperse, las ilusiones quebrarse, y todo ello algún día volverá a recuperarse pero un corazón no dejará de quemarse al ver como arde nuestro cuento y que avivas el fuego con cada falsa palabra que de tu boca sale...

ni siquiera el odio me habría dolido más que tu indiferencia, ni siquiera los golpes o las palabras...
sufrirás el mismo castigo y condena que yo por ti he sufrido, pero dicen que la venganza, se sirve en plato muy frío.

La muerte más lenta...

la agonía más lenta, la espera de tu amor, 15 meses empeñados en romper un corazón, quizá mal gastados quizá perdidos, quizá aprovechados o quizá no, esos fueron 15 meses de amor y desamor.

Era capaz de sentir todo y nada, era capaz de ver como se cumplían mis sueños y cómo a la vez se esfumaban, era capaz de bajar las estrellas y quemarme con su esencia, era capaz de sentir un beso y morirme en tu presencia.

Solía temblar al verte, al hablarte,al sentirte...solía besarte,hablarte, y susurrarte hasta dormirte...contarte cuentos de historias incumplidas, de sueños perfectos, de hadas y otras vidas, pues sabía que en la mía jamás se cumplirían todos esos sueños por los que mi vida adelante seguía.

Cada segundo que pasaba fuí perdiendo la ilusión, fuí teniendo el corazón roto e inmerso en el desamor, no es perder una batalla, es no poder conquistar tu amor, tu corazón un terreno peligroso, el mío, un músculo muerto y tenebroso...más en la oscuridad de ese rincón, en las cenizas de las llamas que quedaron, sigue abierta la herida, sigue vivo el dolor, de un corazón que a pesar de darlo todo por amor, de ser entregado y apostado por un amor jurado, no supo aguantartar la presión y vivir enamorado, luchó y perdió, y por eso se murió, y quedó por siempre congelado...sí, encogido el corazón, por no tenerte a mi lado...

La divina comedia...

Érase una vez un amor imposible, por la falta de validez de sus palabras y el poco empeño que le ponía. A pesar de todos los intentos de sacar esa historia adelante fue imposible, muy poca paciencia, demasiado poco aguante, nada por lo que luchar pues ni un solo rincón de su corazón me pertenecía ahora ni jamás lo había hecho.

La soledad me invadió en aquellos momentos en los que creía en tu amor, que creía que lo tenía todo, y no era más que una ilusión, una vana esperanza que jamás debí creer, pues yo en tu corazón, nunca llegué a pertenecer...ni un solo rincón de esa gran parte de una persona.

Lo vivido, lo pasado, todo a un pasado ya entregado en el que ni lo más sagrado valió tanto, solo por tenerte creí estar en vida, solo junto a ti pensé que había descubierto lo que era amar.

Hoy entiendo que solo era un sueño, pues al despertar he entendido que yo jamás a ti te he perdido, pues nunca me perteneciste, nunca fuiste mía, y sí, es triste...